diumenge, 9 d’agost del 2015

LFLTUDG

Eterno, inmenso, inconfundible, imprevisible, loco, especial. Todos y cada uno de estos adjetivos son fácilmente atribuibles a una relación amorosa.

Amor eterno, un beso inmenso, una sonrisa inconfundible, un abrazo imprescindible, una noche loca, una persona especial.

Muchos añadirían también la palabra felicidad para que, de alguna manera, formara parte de la definición de la palabra amor. Pero, ¿qué es explícitamente la felicidad?

Algunas personas creen firmemente que no se puede ser feliz sin encontrar el amor, sin tener a alguien especial cerca. Otros ligan la felicidad con el dinero, que felicidad tan triste.

Solo cuando dejas de ser feliz te das cuenta de que era aquello que sí te hacía feliz, te das cuenta de lo que significaba la palabra felicidad. Cuando te encuentras sola, con constantes ganas de llorar y te sientes lejos de todo y de todos los que antes te rodeaban.

No te das cuenta pero poco a poco esa no felicidad se apodera de ti y de tu personalidad, de tus ganas de sonreír, incluso de tus ganas de vivir.

Hace falta caer muy bajo para ver realmente que todo ha desaparecido y que solo hay un culpable. Tu eres el  culpable de estar donde actualmente te encuentras. Y, al haber solo un culpable, hay solo una manera de salir de ese agujero. Tú solita debes buscar la manera de salir de ese hueco. Tú debes reconstruir todo lo que destruiste y tapar ese agujero para en algún momento, seguir construyendo encima.


Dolerá y será difícil, eso no te lo negará nadie. Pero la batalla empieza hoy, ya has despertado, lucha y cree en ti, eres el único responsable de este desastre.

dilluns, 5 de maig del 2014

NDQEF


Nadie dijo que era fácil.
"Esta opción siempre es mejor", dijo convencida. 
Aunque seguía sin negar lo fácil y rápida que era la anterior.
La echaba de menos, su velocidad inmediata escapaba a cualquier palabra, lo ahuyentaba todo instantáneamente. Todo se desvanecía y su marca permanecía.
Pero encontró las palabras.
Y, éstas la salvaron.

dimecres, 19 de març del 2014

Tan lejos, tan cerca.

Por algún motivo u otro, hace un tiempo que entro en google búsquedas que antes no había ni pensado, historia, geografía, política de un país que ahora pasa una situación muy difícil. Hace un tiempo que una persona especial me muestra videos y escritos relacionados con la situación actual de Venezuela. Me ha dejado ver cómo se siente al respeto, agradezco su sinceridad y su apertura hacia mí.
Quiero compartir con cualquier persona que entre en este blog el comentario que escribió una amiga en Facebook hace unos días. No sé si por lo cercana que es esta persona a mí o por la enorme sinceridad de sus palabras que nos acercan a sus sentimientos y a sus preocupaciones este comentario me ha llegado más que los demás, os dejo decidirlo a vosotros.

Elena Salim Haubold (Venezolana, Marzo 2014):
Pensar en Venezuela es ya una rutina a la que no hay forma de escapar, ni siquiera por un rato. Es como pensar en mi mamá. Siempre está presente. No importa si estoy de fin de semana en los Alpes Bávaros donde se respira un aire de paz y tranquilidad, o si tengo que estudiar para exámenes de la universidad, mis pensamientos siempre me llevan a las brutales escenas de los militares del gobierno reprimiendo injustamente a los valientes protestantes.

El hecho de no estar ahí me hace sentir culpable e impotente. Hace dos semanas un grupo de venezolanos nos reunimos en una de las plazas de Munich. Antes de llegar, tuve la sorpresa de encontrarme a una amiga argentina muy entusiasmada repartiendo volantes a los transeúntes que explicaban nuestra amarga realidad. Así como ella, amigos alemanes, españoles, colombianos, griegos, mexicanos, andorranos y muchas otras nacionalidades vinieron a mostrarnos su apoyo. Esa muestra de cariño jamás se me olvidará. En total éramos como doscientas personas y el ambiente era muy extraño para mí. Todos los venezolanos se veían más o menos igual: trasnochados, con los ojos rojos y con la cabeza en otro lugar. Tratando de ocultar su miseria con conversaciones superficiales. Seguro, igual que yo, pasaron toda la noche en Facebook y Twitter viendo las atrocidades que cometía la autoridad contra los indefensos protestantes. Sí, es aterrador saber que nuestras familias y amigos están ahí, pero es indescriptiblemente igual de doloroso e indignante ver a un extraño cayendo al piso mientras luchaba por la libertad. Mientras cantábamos el himno se me salían las lágrimas y me molestaba ver a gente riéndose. Sí, es extraño estar tan lejos y a la vez sentir tan cerca cada humillación, patada o disparo en contra de mi gente.

Mientras los que se quedaron viven ese infierno, yo estoy aquí disfrutando de la frivolidad de los primeros días calientes de la primavera, paseando en bicicleta por calles impecables y visitando lagos cristalinos o congelados que contrastan con un fondo de montañas nevadas. Esto ya me ha pasado antes: No importa el paraíso donde esté, siempre estoy soñando con estar en Venezuela, así sea arriesgando mi vida para defenderla. Mientras tanto, tengo que conformarme con la estupidez de explicarle a mi jefe que tengo que chequear Facebook cada cinco minutos para estar al tanto de todos los acontecimientos. Me siento extremadamente impotente y frustrada al ver las declaraciones de las madres que tienen a sus hijos presos, al leer a mi hermanita contándome sobre su experiencia en la marcha del día, al ver los videos de las calles de Altamira, donde pasaba todos los días para ir al colegio, convertidas en una zona de guerra. A veces no sé cómo continuar con mi vida normal, ir a clases y ver fotos de tiburones en mi tiempo libre ya no me llena.
Es una tortura tener intervalos irregulares de sensaciones tan diferentes. De rabia, dolor y resignación (a que nunca saldremos de esta pesadilla), paso a ver los videos de los astutos gochos, de los estudiantes devolviéndole las bombas lacrimógenas a los guardias o las personas rescatando a jóvenes de la garras de los militares. Esos videos me alegran todo el día. Y sí, tengo que admitir vergonzosamente que hasta la porquería de videntes con sus profecías baratas me han emocionado. Entonces vuelve ese profundo y agradable sentimiento de esperanza. A veces me parece una realidad que ya cayó la tiranía y que por fin veo "la ley respetando la virtud y honor" de los que luchan por un mejor país…

Todos me dicen que, aunque mañana caiga el dictador, faltarán muchos años para que Venezuela se convierta en un país decente y apto para que yo, y todos los que nos fuimos, podamos volver a construir nuestro futuro. Pero es que todo tiene un comienzo. Si estás mal, pero sabes que el futuro depende de ti, trabajarás más duro y te mantendrás motivado hasta lograr tus metas. No me importaría volver a un país en ruinas pero con un futuro brillante y seguro. Está bien empezar de cero pero sabiendo que el mañana será mejor. Pero si sabes que por más que trabajes o estudies, como un hámster en su ruedita, no tendrás un futuro digno y que no puedes cambiar esa realidad, supongo que la única decisión sensata es abandonar el barco.

Me enorgullece y a la vez me aterra encontrar a mi papá en los videos de protestas. Me alegra verlo luchando valientemente en contra de la tiranía pero no quiero ser la hija de un mártir. Qué horrible toda esta situación. Casi todos los momentos que vivo aquí están afectados por lo que está sucediendo allá. Me siento culpable de encontrar en el mercado de la esquina todos los productos que escasean allá. Me siento culpable de poder salir a la hora que quiera a caminar en la noche sin miedo o hasta de tener la libertad de montarme en un BMW sin el temor de que en el siguiente semáforo nos secuestrarán, como ya me pasó en Caracas hace 8 años… Me siento insoportablemente culpable de vivir bien mientras mi gente es masacrada por las espeluznantes consecuencias del socialismo.

Estoy en mis últimas dos semanas de clases, tengo que escribir la tesis en un mes y me acaban de dar el trabajo de mis sueños. Sin embargo, mi atención sigue día y noche allá. Cada mensaje que me llega me acelera el corazón pensando que me van a decir que se acabó la pesadilla o que robaron, golpearon o torturaron una vez más a algún amigo o familiar. ¿Cómo se puede vivir así? Pues Churchill dijo que “el éxito es la habilidad de ir de fracaso a fracaso sin perder el entusiasmo” así que a limpiarse las lágrimas y a actuar con fuerza, resistencia y constancia. Con metas claras, positivas y concretas. Que se puedan visualizar. Yo quiero un país LIBRE: donde todos podamos elegir lo que queremos hacer con nuestras vidas, donde haya una real libertad económica, separación de poderes políticos, igualdad de todos los ciudadanos ante la ley y sobre todo RESPETO hacia el individuo, su propiedad y su trabajo.


Hoy mi misión es convertirme en una experta en mi área para poder volver mañana por ti y trabajar duro por la conservación de tu exótica naturaleza. Ya vengo Venezuela... no pienses que me olvidé de ti. Te llevo conmigo siempre.


divendres, 7 de març del 2014

80

.
Te habían advertido, en algún momento llegarás a ello te decían. Tú sin darte cuenta y sin escuchar a nadie creíste en ello y continuaste.
Y finalmente te encontraste de frente con ello, pero esta vez escogiste el camino largo.  

dimarts, 4 de març del 2014

¿?




Y te das cuenta de que todo aquello que te parecía incierto es lo más real que has vivido últimamente. 

dissabte, 30 de novembre del 2013

Business Law


Y lentamente el agua se calmó.
Fue entonces cuando pude ver su rostro en el río.
Estaba de pie, detrás de mí.
Me miraba fijamente, lo veía en el reflejo.
Mi mente pensaba, solo tenía dos opciones;
Girarme y enfrentarme a él o seguir mirando su reflejo eternamente.

dijous, 21 de novembre del 2013

Sempre dins meu!



Ha llegado el punto en que esto no puede seguir así, tenemos que separarnos. Sí, hemos compartido muchas cosas juntas. Momentos de felicidad extrema pero también momentos de desesperación. 

Una vez llegamos a separarnos durante un mísero mes y medio. Esos fueron unos de los peores días de mi vida. Pero esto no puede seguir así, no podemos seguir amándonos. No podemos seguir compartiendo mis labios para nada ni mucho menos mi interior. 

Tampoco podemos seguir compartiendo mi cama, ni mi coche. Nunca más debes de acostarte junto a mí ni mucho menos despertarte conmigo. Esto debe acabarse, yo debo dar el paso, porque para tí es algo imposible, formas parte de la vida cotidiana de demasiadas más personas. 

Debo afrontarlo. Debo volver a separarme de ti. No será fácil, te lo aseguro. 

Te quiero y te querré siempre!