dimarts, 23 d’abril del 2013

Un amor especial.

Vi su rostro. Él seguía allí, junto a mí, sentado a mi lado en la cama. Un leve rayo de sol se asomaba por la ventana, dejando al descubierto su extraña mirada. Sus ojos estaban clavados en mí y brillaban intensamente. Sabía lo que quería. Después de todo lo que había pasado él seguía allí.

Recuerdo perfectamente el primer día que entró por la puerta de casa, dentro de esa pequeña cajita tras varias horas de viaje. Ese gato había cambiado mi vida.

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